Ofrecemes la arrogancia de tus labios,
el laberinto de tu frágil cuerpo,
quieres mi piel para tu abrigo
ser el sueno de mi sueños.
Mas, no entiendes que a mi corazón de hielo
donde el amor no hace nido,
pasarías noches de desvelo
maldiciendo el haberme conocido.
Soy del amor el gran viajero
hombre sin camino,
a veces me pierdo en unos dulces labios
otras en amargos delirios.
Soy viajero del amor;
sin rumbo, no tengo hogar, ni camino,
solo busco los brazos
de un inquietante desafió.
sábado, 15 de noviembre de 2008
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