Recodaría en mis sueños vanidosos
de noches perfumadas por tu cuerpo,
la textura tersa y blanca de tu vientre,
y el caprichoso volumen de tus pechos.
En recuerdos de pasados días
horas largas se hacen un suspiro,
de tus labios el néctar con osadía
robarlo era placentero.
Mas, los sueños son tan deliciosos,
al despertar viene el sabor de la derrota,
hoy con recordarte me consuelo,
sabiendo que eres de otro.
Y si en una noche como aquella
cuando fundimos nuestros cuerpos,
era hermoso el brillar de las estrellas
el ruido suave del cristal y el viento.
Y si en una noche como aquella
recordaras tu mi aliento,
aferrate al pecho de quien te ama
y ahuyenta de ti tan malos pensamientos.
Dejame con todos los recuerdos,
dulces condenas de tormento,
si regresar el tiempo yo pudiera
juro que jamas de ti me ausento.
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